Y las cicatrices no siempre se ven a plena vista, en especial después de un tiempo. Pero eso no quiere decir que se olvide de su existencia. Y aunque las cicatrices pueden disminuir, no desaparecen por completo.
Puedes intentar olvidarlas...... pero pasaron. Existieron. Se crearon.
Y no, no me arrepiento.
Y no, no es fácil.
Y no, no lo entiendes.
Porque son MIS cicatrices, son
mis guerras peleadas y mis guerras ganadas.
Mi pasado y mi experiencia. Mi
dolor y aprendizaje. Mis marcas, mis trazos, mis mapas físicos y mentales.
MIOS.
Y no, no lo entiendes.
No lo puedes entender.
Porque tendrías que pasar por lo
que yo pasé para entenderlo, y aún así sería diferente.
Porque tú eres tú y yo soy yo, y
así es como tenía que ser.
Y no, no te culpo. Y prefiero no
juzgarte... porque estoy segura que como yo tengo mis demonios, tú tienes los
tuyos.
Y, la realidad es que, ¿quién soy yo para juzgarlos?
Y, la realidad es que, ¿quién soy yo para juzgarlos?
¿Y quién eres tú para juzgarme?
¿Quién eres tú para pedirme y para exigirme?
¿Quién eres tú para pedirme y para exigirme?
¿Quién eres tú para querer
cortarme otra vez donde están las cicatrices?
Porque no, no las quieres abrir.
Quieres crear nuevas.
Porque no piensas en los mapas
que quedan.
Porque no piensas en el
sentimiento que ocasionas.
Porque no, no lo entiendes.
Porque no, no sabes.
Y a pesar de todo...... no te culpo.
Porque yo tengo mis demonios y tú
tienes los tuyos.
Pero, por favor, cuando intentes
abrir nuevas heridas recuerda que vas a batallar.
Porque ya estoy preparada.
PORQUE ES MI PIEL Y MI SER.
Es mi vida tallada en mi cuerpo. Tallada en mi mente. Tallada en mi persona.
Y no, no me arrepiento.
Y no, no es fácil.
Y no, no lo entiendes.
No lo puedes entender.
Porque tú eres tú y yo soy yo, y así es como tenía que ser......
Stephany Gómez